5/11/09

Una lagrima en el asfalto

Hoy toco volver a casa en medio del caos... uno bien grande.

Buenos Aires se volvió aun más ruidosa de lo que ya es. Autos ansiosos por llegar a destino, colectivos repletos, trenes rebalsando... y la paciencia agotada.

Una vez más, un grupo de personas que luchan por "sus" derechos, anulan los del resto.

Alguien pone en discusión que los sueldos son bajos? alguien pone en discusión que las cosas aumentan desproporcionadamente? Alguien se atreve a discutir que así no se puede vivir dignamente?... creo que no.

Una y mil veces me voy a preguntar: Podría reclamarse o protestar de una manera que no fuera un paro que evita que los niños se eduquen u obstruyendo la posibilidad de que cientos de personas lleguen a sus lugares de trabajo?

Hoy muchos llegaron tarde a sus responsabilidades o pagaron fortunas utilizando otros medios de transporte; otros tantos tardaron una eternidad para poder concurrir al lugar en donde estudian y de esa manera crecer en lo profesional; alguna mamá tuvo que hacer malabares, para buscar a sus hijos en el colegio en medio de esta selva. Ninguno de los que tomo la decisión de cortar Panamericana o de parar los subtes, pensó en esta posibilidad... porque no los afecta a ellos.

Estamos volviéndonos una sociedad cada vez más egoísta... pero lo más triste, es que estas actitudes no quedan solo allí, las llevamos a nuestro día a día, en nuestros trabajos, muchas veces en nuestras familias, con nuestros amigos y nuestras parejas.
En las luchas individuales, estamos perdiendo la esperanza de construir un lugar mejor para vivir.

Seré naif o viviré en una utopía, pero es mirando nuestro entorno se ve mucho más que al hacer foco en el propio ombligo.

4 comentarios:

Zeb dijo...

Será cuestión de empezar a denunciar por impedir nuestro derecho (constitucional) a transitar libremente por el país...

Barbaridad dijo...

se podra?

Martin dijo...

Creo que lamentablemente y a pesar del optimismo que me caracteriza, tengo muy pocas esperanzas de que esto suceda... mires donde mires ves las actitudes de las personas y por lo menos 8 de 10 o 9 de 10 miran su propio ombligo.

Tincho

Barbaridad dijo...

supongo que aquellos que solo miran su ombligo terminan con torticolis espiritual, y si no la tienen ahora, ojala se la agarren ;)