La música y sus letras le dieron sentido a las emociones.
Lo “cursi” se hizo mi religión y secta.
Las noches son cada vez más cortas y las horas perdieron el registro de su duración.
Los días no alcanzan (malditos mayas) para revelar cada rincón tomados de la mano.
Todo me resulta nuevo y conocido a la vez.
Perfume nuevo en mis sabanas y sensaciones nuevas en mi piel.
Sentimientos que se quitan el envoltorio y cada día se estrenan un poco más.
“To do” de sueños que van haciendo nido en lo cotidiano.
Suspiro.
Vuelvo atrás a estos días que parecen años quitándole al tiempo su definición.
Me pierdo en la aventura de nuestros mundos que vamos descubriendo y me encuentro en cada abrazo que me trae al hoy que estamos siendo.
Es suficiente para entender por qué sonrío?
Te quiero.

